martes, 10 de junio de 2008

Fidel Castro Ruz



Desde 2 de Diciembre 1976 Hasta 19 de febrero de 2008

(Birán, Mayarí, actual Provincia de Holguín, Cuba; 13 de agosto de 1926) es un político cubano. Actualmente ejerce como Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba y como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Ejército) de Cuba. También ocupó los cargos de Primer Ministro (1959-1976) y Presidente de Cuba (1976-2008).
Llegó al poder tras encabezar la
Revolución Cubana, que triunfó el 1 de enero de 1959, derrocando el régimen de Fulgencio Batista. Fue nombrado Primer Ministro el 27 de febrero del mismo año por el Presidente Urrutia. Lideró en 1961 la adopción del marxismo por el gobierno revolucionario, estableciendo el primer Estado socialista de toda América. Tras las reformas de 1976, fue electo presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros. Desde la fundación del Partido Comunista de Cuba en 1965, desempeña el primer secretariado del mismo.
El
19 de febrero de 2008, en una carta publicada en la edición electrónica del diario Granma, anunció que no se presentaría ni aceptaría el puesto de presidente y comandante en la reunión de la Asamblea Nacional del Poder Popular del 24 de febrero de 2008.[1] No obstante permence como Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba.
Castro destacó en la vida pública cubana por su participación en la vida política, y especialmente tras el asalto al
Cuartel Moncada en 1953, por el que fue condenado a prisión. Tras ser indultado gracias a la presión de la opinión pública,[2] se exilió en México, donde planeó la invasión guerrillera de 1956. Su gestión como gobernante de Cuba ha sido la causa de un polémico e intenso debate entre sus opositores y sus partidarios.
Internacionalmente trascendió al entablar buenas relaciones con la
Unión Soviética. Después de una serie de expropiaciones a propietarios estadounidenses, los desencuentros con EE.UU desembocaron en el embargo estadounidense contra Cuba. Entonces, su relación con la superpotencia se volvió abiertamente antagónica, lo que quedó confirmado tras la fracasada invasión de Bahía de Cochinos estadounidense en 1961.
Fidel Castro es además uno de los múltiples condecorados por la
Unión Soviética con la Orden de Lenin.

Castro nació en el poblado de Birán, en Mayarí, un municipio de la antigua provincia de Oriente en 1926, como hijo de un emigrado gallego, Ángel Castro Argiz, casado en segundas nupcias (celebradas el 26 de abril de 1923)[3] con Lina Ruz González, descendiente de canarios.[4] Ambos eran analfabetos, aunque los dos aprendieron a leer en su madurez. Su padre, de origen humilde, eventualmente alcanzaría una sólida posición económica.
Con cuatro años comenzó a estudiar en una pequeña escuela en Birán. A causa de su destacada inteligencia, sus padres decidieron enviarlo a
Santiago de Cuba a la edad de 6 años, junto con su hermana Angelita, al cuidado de la que había sido su profesora en Birán.[5] A pesar de la situación económica de su familia en el año 1932, Castro experimentó el hambre, ya que la institutriz que lo cuidaba empleaba su asignación para mantener a toda su familia, en un periodo de especial dureza económica en el país.[6]
En
1934 ingresó en el colegio lasaliano de Santiago. En septiembre de 1939 se inscribiría en el Colegio de Dolores, de los jesuítas, también en Santiago de Cuba.[7] En 1942 ingresó al colegio Belén de La Habana, donde fue seleccionado mejor deportista del curso 1943-1944.[8] Finalizó el bachillerato en junio de 1945

Ingresó en la Universidad de La Habana el 4 de septiembre de 1945.[9] En estos primeros años, su vida académica fue caracterizada por su ausencia casi total de las aulas.[10] A partir del tercer año, Castro se dedicó con especial intensidad a su labor académica, matriculándose por libre, y llegando a matricularse de tres carreras (derecho, derecho diplomático y ciencias sociales) con la intención de obtener una beca para estudiar en Europa o EE. UU.[11]
Fue durante el periodo universitario que tuvo acceso a algunas obras literarias que, según él, le permitieron alcanzar una cierta madurez política. Sus primeros pasos en la política fueron en el ámbito estrictamente universitario. Fue elegido delegado de curso y llegó a recibir amenazas de muerte al enfrentarse a un candidato de la
Federación Estudiantil Universitaria (FEU) apoyado por el gobierno de Ramón Grau San Martín.[12]
En
1947, con 21 años, como presidente del Comité Pro Democracia Dominicana de la FEU,[13] promovió acciones para reclamar la destitución del dictador dominicano Rafael Trujillo, y formó parte de la Expedición de Cayo Confite, con el objetivo de derrocarlo. Al ser interceptados en la Bahía de Nipe al intentar alcanzar suelo dominicano, se lanza al agua y escapa a nado hasta Cayo Saetía.[14]
En
1948 fue enviado a Colombia como delegado de la FEU a la IX Conferencia Interamericana; estaba citado para encontrarse con el candidato a presidente Jorge Eliécer Gaitán la misma tarde en que éste fue asesinado (fue el llamado «Bogotazo»).
A su regreso a Cuba, contraería matrimonio con
Mirta Díaz-Balart, una estudiante de filosofía de una acomodada familia habanera. Realizan su viaje de bodas a Nueva York, residiendo en el 156 West, 82th Street en Manhattan. Castro está tentado de inscribirse en la Universidad de Harvard para terminar sus estudios. De este matrimonio nacerá su primer hijo, Fidel Félix Castro Díaz-Balart.
En
1950 obtuvo su diploma en leyes. En 1951, se suicidó Eduardo Chibás, líder del Partido Ortodoxo, con el que Castro había simpatizado desde sus años universitarios. En junio de 1952 se presentó por este partido como independiente, por una circunscripción de La Habana, como candidato al Parlamento, pero el golpe de estado del general Fulgencio Batista derrocó al gobierno de Carlos Prío Socarrás y anuló las elecciones. El golpe —avalado por el gobierno estadounidense, que reconoció rápidamente a Batista— provocó la desazón de Castro, quien utilizaría sus contactos en el ala izquierda del Partido Ortodoxo para aglutinar a un grupo de jóvenes de tendencia marxista que protagonizarían en el futuro el asalto al Cuartel Moncada.[15]

En marzo de 1952, Fidel Castro denunció a Batista ante un Tribunal de Urgencia por violar la constitución. En ella exponía que los delitos cometidos eran competencia de aquel tribunal y sobre la posible actuación de éste argumentó:[16]
Evidenciará si es que sigue funcionando con plenitud de facultades, si es que no se ve imposibilitado por la fuerza, si es que no ha sido abolido también el cuartelazo. (...) Si existen tribunales, Batista debe ser castigado, y si Batista no es castigado (...) ¿cómo podrá después este tribunal juzgar a un ciudadano cualquiera por
sedición o rebeldía contra este régimen ilegal producto de la traición impune?
Los tribunales rechazaron la demanda, por lo que Castro entendió que se legitimaba la lucha armada como única vía posible para derrocar la dictadura.

Ante la convicción de que la única salida era la lucha revolucionaria (influido ya entonces por las ideas de Marx, Lenin y Martí), Castro participó de la elaboración de un ataque armado contra los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo (como avanzada para combatir el contraataque), ambos en la provincia de Oriente el 26 de julio de 1953.
El intento de tomar el Cuartel Moncada se basaba en que, por sus características (un importante valor estratégico por su posición; agrupaba al menos 3000 armas; además de encontrarse en una zona activamente opuesta al golpe dado por Batista), podría propiciar un levantamiento popular armado, llamar al pueblo a la
huelga general desde la radio y aprovechar las cualidades del terreno (rodeado de montañas y cerca del mar) pudieran posibilitar el desarrollo de la lucha armada

La táctica ideada consistía en llegar armados y disfrazados de sargentos (con la única diferencia del calzado para poder reconocerse entre ellos). Una vez dentro, emplear el valor simbólico de la «Rebelión de los Sargentos» (movimiento militar que en 1933 derrocó al presidente Machado) para contactar con las demás guarniciones y animarlos al levantamiento. Si la rebelión no recibiera apoyo, la idea era escapar a las montañas y armar al pueblo para continuar la lucha. Antes de salir, Castro pronunció el siguiente discurso:[18]
Compañeros: podrán vencer dentro de unas horas o ser vencidos; pero de todas maneras, ¡óiganlo bien, compañeros!, de todas maneras el movimiento triunfará. Si vencemos mañana, se hará más pronto lo que aspiró
Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante. El pueblo nos respaldará en Oriente y en toda la isla. ¡Jóvenes del Centenario del Apóstol! Como en el 68 y en el 95, aquí en Oriente damos el primer grito de ¡libertad o muerte! Ya conocen ustedes los objetivos del plan. Sin duda alguna es peligroso y todo el que salga conmigo de aquí esta noche debe hacerlo por su absoluta voluntad. Aún están a tiempo para decidirse. De todos modos, algunos tendrán que quedarse por falta de armas. Los que estén determinados a ir, den un paso al frente. La consigna es no matar sino por última necesidad.
El ataque sería realizado por tres grupos: uno dirigido por
Abel Santamaría (que debía tomar el Hospital Civil), otro dirigido por Raúl Castro (hermano de Fidel, que debía tomar el Palacio de Justicia) y el grupo principal dirigido por Fidel Castro (que debía tomar la jefatura del cuartel). El intento fracasó —entre otros factores— porque se perdió el factor sorpresa a partir de una posta que el regimiento en el cuartel agregó a causa de la celebración de los carnavales en la ciudad. A pesar de contar con el apoyo de algunos ciudadanos que trataron de camuflarlos,[19] muchos fueron atrapados, aunque Castro consiguió escapar con algunos hombres a la Sierra Maestra.
Tras varios días caminando, deciden entrar en una pequeña casa en la sierrra, siendo sorprendidos mientras dormían. Castro, salva la vida gracias al sargento que lo detuvo, que al entregarlo exigió que no fuese torturado.
Según el grupo de Castro, sólo 6 guerrilleros resultaron muertos en el combate, y acusaban al ejército de Batista de torturar y ejecutar a más de ochenta atacantes (de los 160 que integraban el grupo original, en el que habían dos mujeres). Fidel Castro fue hecho prisionero, juzgado y sentenciado a quince años de prisión. En el alegato final del juicio, Fidel Castro pronunció un discurso conocido como «
La historia me absolverá», en el que defendió sus acciones y explicó sus puntos de vista políticos.
Tras 22 meses de prisión fue liberado durante la
amnistía general de mayo de 1955 y se exilió en México y en los EE. UU

Tras recolectar financiación mediante ayudas particulares (entre otras vías, dando mítines en los EE. UU. a los emigrantes cubanos del país) regresó a Cuba con otros 82 miembros del denominado Movimiento 26 de Julio el 2 de diciembre de 1956 a bordo del yate Granma con la intención de invadir la isla. El desembarco debía ejecutarse de forma sincronizada con un grupo de miembros de la organización, encabezado por Frank País, que tratase de tomar Santiago de Cuba.

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